| 2 cuotas de $32.950,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $65.900,00 |
| 3 cuotas de $21.966,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $65.900,00 |
| 1 cuota de $65.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $65.900,00 |
| 12 cuotas de $9.074,43 | Total $108.893,16 |
| 3 cuotas de $21.966,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $65.900,00 |
| 6 cuotas de $13.032,82 | Total $78.196,94 | |
| 9 cuotas de $10.787,09 | Total $97.083,88 | |
| 18 cuotas de $7.585,82 | Total $136.544,80 |
| 1 cuota de $76.180,40 | Total $76.180,40 | |
| 6 cuotas de $14.183,87 | Total $85.103,26 |
| 3 cuotas de $26.893,79 | Total $80.681,37 | |
| 6 cuotas de $15.226,19 | Total $91.357,17 | |
| 9 cuotas de $11.650,38 | Total $104.853,49 | |
| 12 cuotas de $9.804,82 | Total $117.657,86 | |
| 18 cuotas de $8.296,07 | Total $149.329,40 |
Autor: Ocampo, Silvina
Editorial: EMECE
ISBN: 950-04-3866-6
Sinopsis: CUENTOS COMPLETOS - SILVINA OCAMPO Silvina escribía sobre niñas muertas o sentenciadas a muerte; sus personajes son un jorobado al que unos borrachos le planchan la joroba en una tintorería, una adivina que confecciona fajas y corpiños, resucitados, suicidas, una chica que queda paralítica después de un accidente y muere extenuada de tanto festejar, una maestra que amenaza a sus alumnos atrasados con las estatuas de los próceres que roban niños y que para persuadirlos alimenta con maíz a un caballo de bronce. Su narrador es un trapo o una muñeca y los protagonistas, niños asesinos, pirómanos, dos chicas que se cambian de ropa y de pies pero olvidan intercambiar sus ángeles guardianes. Una mujer que embalsama a su perro, en un cuento que Borges detestaba. Una niña que envenena a su vecina a punto de casarse, metiéndole una araña adentro del rodete. El niño anciano con dos muelas postizas, la cara cubierta de arrugas y dos o tres canas; la moribunda a la que las amigas le quieren robar la mucama. Miss Edwards, la institutriz que se volvió loca, por las noches le hacía los bigudíes a su discípula, enroscando las puntas del pelo alrededor del cuerito relleno, sostenido por dos cintitas. Un día la niña gritó «me duele, me duele» y ella le dio una bofetada. Laura Ramos