| 2 cuotas de $34.950,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $69.900,00 |
| 3 cuotas de $23.300,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $69.900,00 |
| 1 cuota de $69.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $69.900,00 |
| 9 cuotas de $10.078,02 | Total $90.702,24 | |
| 12 cuotas de $8.168,98 | Total $98.027,76 | |
| 18 cuotas de $6.350,41 | Total $114.307,47 |
| 3 cuotas de $23.300,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $69.900,00 |
| 2 cuotas de $37.473,39 | Total $74.946,78 | |
| 6 cuotas de $13.268,18 | Total $79.609,11 | |
| 15 cuotas de $7.058,96 | Total $105.884,52 |
| 1 cuota de $76.785,15 | Total $76.785,15 | |
| 6 cuotas de $13.752,82 | Total $82.516,95 |
| 3 cuotas de $28.526,19 | Total $85.578,57 | |
| 6 cuotas de $16.150,39 | Total $96.902,37 | |
| 9 cuotas de $12.357,54 | Total $111.217,89 | |
| 12 cuotas de $10.399,95 | Total $124.799,46 |
Autor: Ocampo, Silvina
Editorial: EMECE
ISBN: 950-04-3866-6
Sinopsis: CUENTOS COMPLETOS - SILVINA OCAMPO Silvina escribía sobre niñas muertas o sentenciadas a muerte; sus personajes son un jorobado al que unos borrachos le planchan la joroba en una tintorería, una adivina que confecciona fajas y corpiños, resucitados, suicidas, una chica que queda paralítica después de un accidente y muere extenuada de tanto festejar, una maestra que amenaza a sus alumnos atrasados con las estatuas de los próceres que roban niños y que para persuadirlos alimenta con maíz a un caballo de bronce. Su narrador es un trapo o una muñeca y los protagonistas, niños asesinos, pirómanos, dos chicas que se cambian de ropa y de pies pero olvidan intercambiar sus ángeles guardianes. Una mujer que embalsama a su perro, en un cuento que Borges detestaba. Una niña que envenena a su vecina a punto de casarse, metiéndole una araña adentro del rodete. El niño anciano con dos muelas postizas, la cara cubierta de arrugas y dos o tres canas; la moribunda a la que las amigas le quieren robar la mucama. Miss Edwards, la institutriz que se volvió loca, por las noches le hacía los bigudíes a su discípula, enroscando las puntas del pelo alrededor del cuerito relleno, sostenido por dos cintitas. Un día la niña gritó «me duele, me duele» y ella le dio una bofetada. Laura Ramos